“¿Eres un cristiano que ora, que lee su Biblia, que se congrega regularmente? ¿Tu alma está prosperando? Si tu respuesta es afirmativa, entonces ¿por qué tienes pocos recursos económicos?. Algo anda mal en ti. Necesitas ser libre, necesitas encontrar la verdadera prosperidad. En el reino de Dios no puede haber pobres. Declaralo: no soy pobre”

Lo escrito anteriormente, es parte de un sermón que escuche hace unos años, y que a la vez podría ser lo que muchos están escuchando en sus iglesias, domingo tras domingo.

Continue reading