Cuando hablamos de temas relacionados al libro de Apocalipsis, nos encontramos con una enorme cantidad de debates. En gran parte, estos debates, se deben a las diferentes escuelas escatológicas que interpretan el texto. Uno de los asuntos que ha llevado a escribir artículos teológico extensos, es el de los 144 mil sellados. Algunas sectas también hacen mención de esto, y aquí, quiero mencionar directamente a los Testigos de Jehová.

Ellos afirman que: “La mayoría de los que sirven hoy día a Jehová no irán al cielo. Ellos esperan vivir en la Tierra bajo el gobierno de Dios, al igual que Abrahán, David, Juan el Bautista y otros hombres y mujeres de tiempos bíblicos (Hebreos 11:10). En el cielo habrá 144.000 reyes gobernando con Cristo. Pero la Biblia dice que en los últimos días solo quedarían algunos “restantes” de los ungidos en la Tierra (Revelación 12:17). Así que la mayor parte de los 144.000 ya han muerto y están en el cielo.” [1]

Por lo tanto, estos 144 mil se tratan de personas selectas que tienen un lugar de preeminencia. Hace muchos años, los TJ afirmaban algo aún más radical respecto a los 144 mil, veamos:

A principios de la década de 1920, Rutherford instituyó la práctica de visitar gente de puerta en puerta. Los Testigos habían recibido instrucciones de informar a sus vecinos que sólo 144,000 irían al cielo después de la batalla de Armagedón, la cual se previó que sucedería en 1925. Sin embargo, para finales del decenio de 1920, ya había más de 144,000 Testigos de Jehová comprometidos con la religión, y la batalla aún no había llegado.

Los líderes anunciaron la Nueva Luz, que enseñaba que “todo aquel que se había convertido en un Testigo de Jehová antes de 1935 iría al cielo (el ‘pequeño rebaño’), mientras que todos los que vinieron después de 1935 estarían entre ‘la gran muchedumbre’ que… espera vivir en la tierra en un nuevo paraíso”. [2]

De modo que, la concepción de los 144 mil para los TJ fue cambiando con el tiempo. Pero dejando eso a un lado, ¿Quiénes son los 144 mil sellados? Y es aquí dónde comienza el debate, la identidad de los 144 mil. Para aquellos que interpretan de forma literal, afirman que los 144 mil sellados, son evidentemente 144 mil judíos y otros interpretan de forma simbólica, es decir que estos 144 mil sellados representan algo más. Cabe mencionar, que en ambas interpretaciones hay diversas posiciones.

Para abordar el asunto quiero citar aquí el comentario de Robert Mounce sobre Apocalipsis:

A continuación, no se describe el sellado. Juan no ve, pero escucha el número de los que han sido sellados: 144,000 de cada tribu de Israel. La identidad de este grupo ha sido ampliamente discutida. Algunos comentaristas interpretan los 144,000 como una referencia literal a la nación de Israel. Pero esta interpretación complica seriamente el libro de Apocalipsis al traer distinciones raciales que ya no existen en el ámbito del NT. No tiene en cuenta el hecho histórico de que diez de las doce tribus desaparecieron en Asiria, y las dos restantes perdieron su identidad cuando Jerusalén cayó en el año 70 DC.

El número es obviamente simbólico. Doce (el número de tribus) al cuadrado y multiplicado por mil, una doble forma de enfatizar la integridad. Se refiere a esa generación de creyentes fieles a punto de entrar en el último período turbulento que marcará el final de la historia humana. Que hay 144,000 (12,000 de cada tribu de Israel) es una forma simbólica de enfatizar que la iglesia es el pueblo escatológico de Dios que ha tomado la herencia de Israel. El hecho de que estén sellados no los protege de la muerte física, sino que asegura la entrada al reino celestial. Indica que permanecerán fieles en la próxima persecución.

La idea de la iglesia como el nuevo Israel parece haber surgido de la promesa de Jesús a sus discípulos de que algún día “se sentarían en doce tronos, juzgando a las doce tribus de Israel” (Mateo 19:28; cf. Lucas 22: 30) Pablo escribe que el creyente en Cristo es el verdadero judío (Rom 2:29), y se refiere a la iglesia como “el Israel de Dios” (Gálatas 6:16). Santiago dirige su carta a “las doce tribus en la Dispersión” (1: 1) cuando escribe a los cristianos diseminados por todo el mundo romano. Pedro habla de los creyentes como “ois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios” (1 Pedro 2: 9), frases tomadas directamente del AT (Isa 43:20; Éxodo 19: 6) y aplicadas nuevamente a la iglesia del NT.

Algunos comentaristas restringirían los 144,000 a esa porción de toda la iglesia que en los últimos días está marcada por el martirio. Los mártires bajo el quinto sello clamaron por vindicación y se les dijo que descansaran un poco hasta que se matara a la totalidad de sus compañeros de servicio (6: 9-11). Esta interpretación está respaldada por la referencia al papel profético de los dos testigos en el capítulo 11 y los 144,000 en el capítulo 14 que son “redimidos de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero” (14: 4).

Sin embargo, los argumentos para identificar a los 144,000 con un grupo selecto de mártires están lejos de ser concluyentes. La lista detallada de las doce tribus, así como el simbolismo del número, enfatiza la idea de integridad. Doce veces provienen 1,000 de cada tribu: nadie está excluido. Además, parece que no hay lugar en Apocalipsis para ningún creyente que no se enfrente al martirio en los últimos días (cf. 13:15, “Y se le permitió infundir aliento a la imagen de la bestia, para que la imagen hablase e hiciese matar a todo el que no la adorase”).

Varias irregularidades aparecen en la lista de las doce tribus. La primera es que Judá, en lugar de Rubén (el hijo mayor de Jacob) encabeza la lista. La razón de este cambio es obvia. Cristo pertenecía a la tribu de Judá (Hebreos 7:14; cf. Génesis 49:10). Darle esta prioridad a Judá sería perfectamente natural para un escritor cristiano. El segundo es la inclusión de Manasés y José, ya que Manasés (así como su hermano Efraín, que no aparece en esta lista) están incluido en José. La respuesta a esta peculiaridad está quizás ligada a otra más: la omisión de Dan.

Algunos han sugerido que Dan fue copiado inadvertidamente como Hombre, lo que luego se tomó como una abreviatura de Manasés. Esto resolvería ambos problemas. Desafortunadamente, solo es una conjetura no respaldada por ninguna evidencia sólida. Aparentemente, Dan fue omitido debido a una conexión temprana con la idolatría. Cuando la tribu de Dan emigró hacia el norte y se estableció en Laish, establecieron para sí mismos imagen tallada (Jue. 18:30). Más tarde, Dan se convirtió en uno de los dos grandes santuarios del reino del norte (1 Reyes 12:29). En el Testamento de Dan, un libro apócrigo (5: 6) se dice que Satanás es el príncipe de la tribu. Ireneo, escribiendo en la última parte del siglo II, señaló que la omisión de Dan se debió a una tradición de que el Anticristo vendría de esa tribu. Aparentemente esto se basaba en interpretaciones rabínicas de pasajes como Génesis 49:17 y Jer 8:16.

Parece que no hay una razón particular para el orden en que se dan las tribus. La secuencia no debería ser sorprendente en el sentido de que las tribus se enumeran en unos dieciocho órdenes diferentes en el AT, ninguna de las cuales concuerda con el orden en Apocalipsis. Sin embargo, las diversas irregularidades de la lista no afectan la interpretación del pasaje. Los 144,000 son fieles creyentes a punto de entrar en el período de prueba final.

A esto, podemos añadir, lo escrito por M. Robert.:

La breve descripción de los redimidos está en marcado contraste con las imágenes aterradoras de las dos bestias que dan forma al mundo rebelde de la Babilonia caída. Para los lectores inmersos en la historia y literatura judía de la época, la imagen era muy clara. El Cordero es el Mesías cuyo gobierno desde el Monte Sión ya ha comenzado. Lo que habría sido nuevo para estos lectores es la identificación de la comunidad del pueblo de Dios. Anteriormente en la visión (capítulo 7), Juan había visto a los 144,000 que representaban la comunidad del antiguo pacto del pueblo de Dios: Israel. Ahora, sin embargo, la imagen representa un nuevo Israel, una nueva comunidad de pacto, compuesta por personas de toda la humanidad, no solo judíos. Tal realidad es parte del Antiguo Testamento, pero una parte en gran parte olvidada. El pacto con Abraham indicó que a través de los descendientes de Abraham todas las naciones del mundo serían bendecidas (Génesis 12: 1-3). [4]

A la luz de la lectura del capítulo 14, y considerando también la opinión de estos autores, personalmente opto por la perspectiva simbólica de los 144 mil. Personalmente, me parece que es la interpretación que tiene más peso en la comprensión de este asunto. De modo que, los 144 mil se refiere a la Iglesia, el cuerpo de Cristo.

[1] https://www.jw.org/es/ense%C3%B1anzas-b%C3%ADblicas/preguntas/quienes-van-cielo/

[2] Fritz Ridenour, What’s the Difference: A Look at 20 Worldviews, Faiths and Religions and How They Compare to Christianity (Ventura, CA: Regal, 2001), 120

[3] Mounce, R. H. (1997). The Book of Revelation. The New International Commentary on the New Testament (158–160). Grand Rapids, MI: Wm. B. Eerdmans Publishing Co.

[4] Mulholland Jr, M. Robert (2016). Revelation. Cornerstone Biblical Commentary New Testament. Tyndale Hoyse Publisher.