Primera carta de Juan: Prólogo

Primera carta de Juan: Prólogo

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Tal como lo dije hace unos días, estos próximos días estaré estudiando la carta de Juan, posiblemente no abordaré el texto a profundidad sin embargo trataré de que comprendamos los asuntos más destacados en el escrito.

Antes de proceder al texto, quiero compartir algunas generalidades de esta carta.

Autor: 

Juan el apóstol (hijo de Zebedeo).
El escritor fue evidentemente un testigo del ministerio de Cristo. Asimismo el estilo y la forma de pensamiento son muy similares al cuarto evangelio. W. Stott escribió: “La similitud entre el Evangelio y la carta es considerablemente enorme”.

Fecha: 

No hay una fecha clara, sin embargo se dice que pudo ser en el 100 D.C. (finales del primer siglo)
I.Haword Marshall en El Nuevo Comentario Internacional sobre la Primera Carta de Juan afirma que el período entre el 60-100 d.C. es la fecha más cercana que la erudición moderna podría llegar a establecer para la escritura del texto joanino.

Destinatarios: 

Aparentemente la iglesia en general, ya que no presenta ningún saludo específico, acción de gracias explícito, o cualquiera de los otros toques formales que caracterizan normalmente las cartas del primer siglo.

Un dato interesante:

El Evangelio de Juan tiene un contenido evangelístico, mientras la Primera Carta de Juan fue escrita para los creyentes. Westcott, el comentarista de renombre, afirma que el Evangelio presenta la deidad de Jesús; mientras la Primera Carta afirma su humanidad. ¡Estos libros van juntos!

Prólogo (1 Juan 1:1-4)

Comenzaremos nuestro estudio de la primera carta de Juan, en sus primeros cuatro versículos, que sirven como un prólogo de lo que el apóstol Juan ha de tratar en esta carta.

1 Juan 1:1-4

A diferencia de las cartas de Pablo o Pedro, esta carta no nos presenta a su autor de manera explícita, ni tampoco nos dice algo respecto a los destinatarios. El prólogo se limita a presentarnos el motivo de esta carta. Notamos que Juan utiliza palabras como “visto”, “oído”, “contemplado”, y “tocado”, para referirse a su experiencia de primera mano con el Mesías. Si bien es cierto, Juan no utiliza el nombre de Jesucristo, sin embargo hace alusiones al “verbo de vida” y “la vida eterna”. Expresiones similares a las encontradas en los primeros versículos del evangelio según Juan.

La pregunta que surge es ¿por qué Juan comienza su escrito haciendo referencia a que fue testigo del ministerio de Jesucristo? Algunos estudiosos proponen que Juan escribió considerando la afrenta que el proto-gnosticismo estaba provocando en la iglesia (más adelante hablaré de eso). Por ahora, podemos decir que no hay duda que el apóstol Juan fue testigo del ministerio de Jesucristo. De tal modo que el pudo ver la divinidad y su humanidad. El vio a Jesucristo como uno de ellos pero también lo vio como Dios (Mat. 17: 1-2). El testimonio del apóstol no se basaba en meras especulaciones o rumores, era algo que él había visto, oído y palpado y por tales razones, proclamaba al Mesías. 

“Lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos.” No fue oír de un informe, al que es dado poco crédito generalmente, sino que Juan quiere decir, que él había aprendido fielmente de su Maestro lo que él enseñó, y él no declara nada en forma desconsiderada y temeraria. Y, sin duda, nadie es un maestro apto en la Iglesia si no ha sido el discípulo del Hijo de Dios, e instruido correctamente en su escuela, en cuanto que solamente su autoridad prevalezca.”

Comentario de primera de juan, juan calvino

De modo que, en el prólogo no es el testimonio de Juan lo sobresaliente sino de quién da testimonio, del Mesías, del Hijo Unigénito de Dios, quien es verdaderamente Dios y verdaderamente hombre. Por esa razón, Juan se refiere a Él como eterno, pero también como un ser real (ya que fue tocado). Si, estamos ante un texto cristológico.

Por último, el autor da su testimonio de lo que ha visto, oído, y tocado, con el fin de que el gozo y la comunión abunde entre los creyentes ante esta verdad: Jesús es Dios y Jesús es hombre. Pero también esto, tiene un efecto apologético, ya que testificar sobre el Verbo de Vida, ayuda a proteger a sus lectores del error y fortalecerlos en la fe.

Este es nuestro gozo y nuestra comunión como Iglesia: Que el unigénito Hijo de Dios se ha manifestado en carne para vida eterna de su Pueblo y para gloria del Padre.

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