De éstos también profetizó Enoc, en la séptima generación desde Adán, diciendo: He aquí, el Señor vino con muchos millares de sus santos, para ejecutar juicio sobre todos, y para condenar a todos los impíos de todas sus obras de impiedad, que han hecho impíamente, y de todas las cosas ofensivas que pecadores impíos dijeron contra Él (Judas 1:14-15)

Cuando leemos la carta de Judas, nos encontramos con una referencia al libro de Enoc, dicho libro ha sido considerado como un libro apócrifo (oculto), es decir que no forma parte del canon. El Libro de Enoc es una obra compuesta por varios autores que data de los últimos dos siglos antes de Cristo. Consta de cinco divisiones que están segmentadas en 108 capítulos. Su idioma original era hebreo o arameo, tal vez ambos; finalmente fue traducido al griego. Se encontraron unos once fragmentos de Enoc entre la colección de pergaminos del Mar Muerto. El Libro de Enoc contiene un pasaje muy similar al que se cita en el libro de Judas.

A causa de esta cita en la carta de Judas, algunos llegaron a considerar que esta carta, no debía ocupar lugar dentro del canon. Pero, luego de ciertas consideraciones históricas, se llegó a concluir que la carta de Judas ocupa un lugar en el Nuevo Testamento.

La pregunta que surge es ¿por qué Judas citó el primer libro de Enoc? Bauckham sugiere la siguiente respuesta:

“Judas aplica una profecía de la venida escatológica de Dios (1 Enoc 1: 4) a la parusía del Señor Jesús. Al hacerlo, sigue lo que parece haber sido una práctica generalizada en el cristianismo primitivo, de la aplicación de textos de la teofania del Antiguo Testamento a la Parusía (véase Isa 40:10 [Ap. 22:12]; Isa 63:1-6 [Ap. 19:13, 15]; Isa 66:15 [2 Tes. 1:7]; Zac. 14:5 [1 Tes. 3:13; Did. 16:7]) Que los primeros cristianos esperaban que la teofanía escatológica tomara la forma de la parusía del Señor Jesús tiene una importancia considerable para el estudio de los primeros desarrollos cristológicos, ya que era una ruta por la cual el lenguaje divino llegó a ser usado para Cristo. Como la cristología primitiva, esta era una identificación funcional de Jesús con Dios; como representante de Dios, llevará a cabo la función divina del juicio escatológico (y la salvación, véase el v. 21). Aunque la expectativa mesiánica judía también podría transferir tales funciones al Mesías (4 Ezra; 12: 31-33; 13: 37-38; 2 Apoc. Bar. 40: 1; 72: 2), es digno de mención que gran parte del pensamiento cristiano primitivo sobre la Parusía no se deriva de la aplicación de textos mesiánicos del Antiguo Testamento a Jesús, sino del uso directo de textos del Antiguo Testamento sobre la venida de Dios. Judas es una clara evidencia de que esto tuvo lugar en el cristianismo judío palestino.” [1]

De lo sugerido por Bauckham, podemos decir que Judas utiliza ese pensamiento del libro de Enoc para expresar un aspecto de la venida de Jesucristo. Osborne, aparte de apoyar esta idea sugiere algunos aspectos sobre la canonicidad, como veremos a continuación.

Hay tres maneras de entender las implicaciones de esta cita para el tema de la canonicidad, y las tres están representadas por los padres de la iglesia (ver Moo 1996: 272): (1) Puesto que Judas citó 1 Enoc, debe ser una obra inspirada ( Extractos de Clemente de Alejandría de los Profetas 3; Idolatría de Tertuliano 15: 6); (2) ya que Judas cita una obra no canónica, Judas también debe ser no canónico (Jerónimo De viris illustribus 4); (3) Judas pensó que esta profecía particular fue inspirada, pero no la totalidad de 1 Enoc (Agustín Ciudad de Dios 15.23).

Lo primero es improbable porque toda la evidencia que tenemos muestra que 1 Enoc nunca fue considerado una obra canónica inspirada en el judaísmo o en el cristianismo del primer siglo. El canon del Antiguo Testamento fue cerrado en su mayor parte para el primer siglo, y solo unos pocos libros (por ejemplo, Ester, Cantar de los Cantares, Ezequiel) fueron cuestionados. Por ejemplo, en Qumran, 1 Enoc fue apreciado pero no considerado como canónico. La segunda opción es innecesaria e improbable, ya que Judas es ciertamente un trabajo canónico.

La tercera es, con mucho, la mejor opción. Note que Judas cuidadosamente no dice que 1 Enoc es “Escritura” sino que esta cita en particular es “profecía”. Además, Judas no estaba diciendo que Enoc dio realmente la profecía, sino que la profecía encontrada en 1 Enoc era verdadera y de Dios (Schreiner 2003: 469). En otras palabras, 1 Enoc dio una “profecía”, pero solo esta vez; toda la obra de Enoc no fue una profecía canónica.” [2]

Como hemos visto, el uso de esa cita de Enoc en la carta de Judas, es únicamente para establecer una verdad de común conocimiento de los cristianos primitivos: el regreso de Cristo.

Para algunos este asunto, ha sido generador de debates e investigaciones. De hecho ” los estudiosos concuerdan en que Judas cita a 1 Enoc, pero todavía es un tema de discusión si lee del arameo (Osburn, “The Christological Use of I Enoch I.9″, 338-40; Bauckham, Jude, 2 Peter, 94- 96) o versión griega (Kelly, he Epistles of Peter and of Jude, 276).” [3]

Por último, es necesario mencionar, que la controversia sobre la cita de Judas en realidad no es de importancia vital. La afirmación original de Enoc y el empleo subsecuente de Judas de la cita, representan toda la autoridad que se necesita para reconocer la autenticidad de la antigua y santa advertencia.

[1] Richard J. Bauckham, Word Biblical Commentary Volume 50 Jude, 2 Peter, Word Books, Publisher

[2] Grant R. Osborne, Cornerstone Biblical Commentary, Volume 18 James, 1-2 Peter, and Jude

[3] Jerome H. Neyrey, The Anchor Yale Bible, 2 Peter – Jude: A New Translation with Introduction and Commentary