Estudio bíblico de Gálatas: Un evangelio diferente

Estudio bíblico de Gálatas: Un evangelio diferente

En el primer post de esta serie, hemos visto algunos datos generales sobre la carta a los Gálatas, y también analizamos lo que Pablo escribe de los versículos 1 al 5. Como hemos visto, esta carta posee un tono de urgencia y asombro. Pablo busca confrontar la falsa enseñanza que ha llegado a sus hermanos en Cristo.

Bien, en este post consideraremos Gálatas capítulo 1 versículo 6 al 10.

Me maravillo de que tan pronto hayáis abandonado al que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente; que en realidad no es otro evangelio, solo que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Pero si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciara otro evangelio contrario al que os hemos anunciado, sea anatema. Como hemos dicho antes, también repito ahora: Si alguno os anuncia un evangelio contrario al que recibisteis, sea anatema. Porque ¿busco ahora el favor de los hombres o el de Dios? ¿O me esfuerzo por agradar a los hombres? Si yo todavía estuviera tratando de agradar a los hombres, no sería siervo de Cristo.

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Veamo dos asuntos en esta porción:

  1. La reacción de Pablo ante lo que estaba ocurriendo en las iglesias de Galacia.
    • Él escribe: estoy maravillado, una palabra que denota asombro y tristeza. Escribe James Dunn, refiriéndose a la palabra “maravillado”: “es probablemente una expresión de la genuina sensación de conmoción que le había traído la noticia de Galacia. No fue la gracia de Dios y su efecto lo que lo sorprendió, sino la perversidad de la respuesta humana a esa gracia.” Los Gálatas estaban aceptando algo muy perjudicial para ellos, llevándolos a una ingratitud enorme al Señor

Este no era un asunto cualquiera. Se trataba de la centralidad de la vida cristiana. La vida de sus hermanos en Cristo en aquellas iglesias de Galacia se encontraban en un inminente peligro, al abrazar el error que estos agitadores estaban promoviendo en nombre de la verdad. 

  • Es por eso que Pablo, no pierde tiempo y directamente los enfrenta por estar recibiendo el engaño de estos agitadores como algo mejor que el evangelio que él les predicó. 

    2. Un evangelio diferente.
    • El apóstol Pablo está en shock, porque los Gálatas hayan abandonado no el consejo apostólico propiamente sino porque han abandonado al Señor. Para Pablo, el hecho de que acepten lo que los agitadores promueven, es una evidencia de que están alejando sus pasos del Señor, para asì volver a las sombras de la ley. Escribe el Dr. Phil Long: “Los agitadores están fuera del alcance de lo que significa ser cristiano y el evangelio que predican no es el evangelio de Pablo en absoluto. Son alborotadores que pervierten el evangelio, por lo que ya no es el evangelio que Pablo entregó por primera vez a Galacia. Pero los gálatas no están cambiando de un grupo teológico a otro; están desertando de quien los llamó. Seguir la enseñanza de los judaizantes es ¡abandonar a Dios mismo!”
      • Es interesante notar que la palabra “diferente”, en el original, nos indica que no es un evangelio de la misma naturaleza o que comparte algunas similitudes, sino que es totalmente ajeno uno del otro. Lo que los judaizante estaban haciendo era promover un evangelio que mezclaba algunos principios cristianos con prácticas judías, especialmente la circuncisión.  Estos decían que si querías ser verdaderamente salvo, tenías que circuncidarte, y guardar lo que laley demanda. Escribe Martín Lutero: “Parece fácil mezclar la ley y el evangelio, la fe y las obras juntas, pero hace más daño de lo que la razón humana puede concebir, porque quita a Cristo con todos Sus beneficios y derriba el evangelio, como dice Pablo. La causa de este gran mal es nuestra carne, la cual, sumergida en el pecado, no ve cómo salir, sino por las obras. Por tanto, viviría en la justicia de la ley y descansaría en la confianza de sus propias obras.”
  • Este falso evangelio no sólo se aleja de Dios sino que también es una perversión.
  • Por lo cual, Pablo dice que este evangelio no sólo es una perversión que aleja de Dios y de la gracia en Cristo Jesús, sino que también es un asunto digno del juicio divino. Dice Pablo que si aún un ángel o cualquier persona, predica un evangelio diferente, sea maldito, es decir que sea enjuiciado por Dios. El apóstol insiste en que cualquiera que altere o modifique la verdad del evangelio merece condenación. Los apegos legalistas al evangelio alteran tanto su carácter que no lo convierte en ningún evangelio. Aquellos que agregan tales requisitos a la obra de Jesús merecen la maldición de Dios. El apóstol tampoco se contenta con hacer una declaración, por fuerte que sea.

Finalmente, Pablo hace dos preguntas retóricas en respuesta a las acusaciones contra su carácter y ministerio. ¿Busco ahora el favor de los hombres o el de Dios? ¿O me esfuerzo por agradar a los hombres? Evidentemente, la facción judaizante acusó a Pablo de llevar a cabo su ministerio para ganar conversos complaciendo a los hombres. Quizás ofrecieron su evangelio de gracia gratuita como evidencia de un deseo de ganar adeptos, incluso a costa de comprometer un “evangelio” judaizante. Después de todo, un evangelio sin el cumplimiento de la ley, podrían argumentar los judaizantes, solo podría predicarse con el propósito de agradar a los hombres. Quizás otras circunstancias similares a la posterior circuncisión de Timoteo por parte de Pablo (Hechos 16) se usaron como un intento de demostrar que Pablo predicó diferentes mensajes según la ocasión. Sin embargo, en vista de las restricciones y el lenguaje intransigente de Pablo, él puede cumplir su afirmación que no agrada a los hombres. Por lo tanto, responde, si todavía estuviera buscando agradar a los hombres, no sería esclavo de Cristo. Pablo no busca agradar a los hombres, sino que es el doulos (esclavo) de Cristo, Su siervo, Su esclavo voluntario. Pablo no es autónomo, ni puede determinar el contenido del evangelio de Cristo. El esclavo responde ante su amo, se entrega a su servicio.

El evangelio libera a Pablo de tal manera que no mira constantemente por encima del hombro para determinar lo que otros piensan de él o de su mensaje. De esta manera evitó la trampa en la que a menudo cae la iglesia, deseando volverse popular, para ganar hombres a expensas de la fidelidad al mensaje del evangelio, en lugar de ser fiel, veraz y leal al mensaje de gracia. Calvino nos recuerda con razón que “aquellos que se deciden a servir fielmente a Cristo deben despreciar con valentía el favor de los hombres”.

Sin duda que en esta porción encontramos mucha riqueza, pero quiero cerrar con algunas ideas:

  1. No aceptemos ni busquemos los expositores o las predicaciones que nos dicen lo que queremos escuchar. Busquemos aquello que nos acerque más a la verdad de las Escrituras.
  2. La salvación es por gracia totalmente, pero esta misma gracia nos llevará a vivir en servicio a aquel que nos rescató.
  3. Proclamemos el evangelio. En nuestro entorno, hay personas que pueden estar escuchando un falso evangelio. 

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