El privilegio más descuidado de los cristianos

El privilegio más descuidado de los cristianos

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¿Eres cristiano? Si lo eres ¿dedicas tiempo a leer la Biblia? ¿es algo prioritario en tu día a día? En nuestra época, parece ser que la lectura de la Biblia, es una de las actividades que limitamos para el día domingo, ese día en el que buscamos el lugar donde colocamos la Biblia hace una semana. Aceptemos que, entre los cristianos hemos descuidado la lectura de la Biblia. Primero, veamos algunas evidencias prácticas de ello y finalmente consideremos porque deberíamos leer la Biblia con devoción.

Cristianos que no leen la Biblia

Algunas claras evidencias de que hemos descuidado a lo sumo este gran privilegio de conocer al Señor a través de Su Palabra, podrían agruparse en tres categorías:
a) Una visión distorsionada del carácter de Dios: Quienes poco o nada leen la Biblia, se encuentra continuamente formulando una caricatura de Dios que se ajusta a los deseos propios, a las opiniones de la sociedad, a las modas que van y vienen. Este dios abstracto se moldea continuamente. Sus atributos son seleccionados a conveniencia, omitiendo aquellos que puedan escucharse o parecer ofensivos.
b) Una apertura cada vez más amplia a la falsa enseñanza: Al desconocer la Biblia, resulta fácil aceptar cualquier enseñanza con apariencia de piedad y novedad. De tal modo que, encontramos hoy en día a muchos cristianos creyendo y realizando cosas que van contra el testimonio de las Escrituras. Las falsas interpretaciones hayan cabida en una mente que no traza bien la palabra de verdad.
c) Un creciente deseo de entretenimiento: En relación a lo anterior, cuando las Escrituras ya no ocupan un lugar central no sólo en la vida del creyente sino en la iglesia misma, ésta se desvirtúa, convirtiéndose en un club social cuyo fin es ofrecer una especie de espiritualidad excitante y frívola para estimular las consciencias con falsas pretensiones.

Habría mucho más que decir, pero basta con lo anterior para entender que hemos descuidado el privilegio de conocer la verdad.

Es importante leer las Escrituras con devoción

Estimados hermanos, descuidar la lectura de la Biblia, es descuidar nuestro crecimiento en Cristo Jesús. Como bien escribe Brakel: “la Palabra de Dios es el alimento que nutre la vida espiritual de los convertidos: “desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación” (1 Pedro 2: 2). Ya que muchas personas usan la Palabra tan infrecuentemente, están en la oscuridad, inestables, sacudidas por todos los vientos de la doctrina, viven en el dolor, sufren de una fe débil y experimentan la ocultación del rostro de Dios”.[1]

Si nos acostumbramos a vivir descuidando este sagrado privilegio no sólo estamos lejos del Señor sino que quedamos a merced de la angustia, de la zozobra y de un mundo lleno de maldad y aflicción.

Escribe la Dr. Eirini Artemi, en su artículo titulado “La enseñanza de Juan Crisóstomo sobre la Santa Biblia y la necesidad de leerla diariamente“:

“La Biblia es la misma Palabra de Dios y aclara la creación del hombre, su pecado y el exilio del Paraíso, la esperanza de la encarnación del Hijo de Dios, la enseñanza de Cristo y la salvación de la humanidad. En la Biblia, además del comienzo del mundo, aprendemos cómo terminará y cómo debemos vivir mientras tanto de acuerdo con las virtudes cristianas. Leer las Escrituras es la armadura de seguridad contra cualquier pecado. La ignorancia de las Escrituras es un gran acantilado y un abismo profundo; no saber nada de las leyes divinas es una gran traición a la salvación. Esto es lo responsable del nacimiento de herejías, lo que ha introducido formas de vida pecaminosas llenas de pasiones y de abandonar las cosas de arriba. Todos estos pueden evitarse si leemos las Escrituras todos los días. Por lo tanto, es imposible que alguien se vaya sin beneficio si lee atenta y continuamente la Santa Biblia. Crisóstomo no deja de suplicar a sus oyentes. Les aconseja no solo que presten atención a su predicación, sino que también, cuando estén en casa, perseveren en la lectura continua de las divinas Escrituras. Si alguien no lee la Biblia, no debe usar excusas como:
‘No puedo salir del juzgado, administro los negocios de la ciudad, practico un oficio, tengo esposa, estoy criando hijos, estoy a cargo de una casa, soy un hombre de mundo; La lectura de las Escrituras no es para mí, sino para aquellos que han sido apartados, que se han asentado en las cimas de las montañas, que mantienen este estilo de vida continuamente.’
Después de todo, la ignorancia de las Escrituras es una gran traición a la salvación. Daña a los cristianos. En lugar de tener la ventaja de un remedio, los cristianos son llevados a la muerte. Lo mismo ocurre con la medicina. Si alguien no sigue las instrucciones para tomar medicamentos, puede morir en lugar de recuperarse y vivir de manera saludable.”

Si nos acostumbramos a vivir descuidando este sagrado privilegio no sólo estamos lejos del Señor sino que quedamos a merced de la angustia, de la zozobra y de un mundo lleno de maldad y aflicción.

[1]Brakel, W. A. (2012). The Christian’s Reasonable Service, Volume 1: God, Man, and Christ. Reformation Heritage Books.
[2]M. Szram and M. Wysocki (eds). (2021). Studia Patristica. Vol. CIII – The Bible in the Patristic Period. Peeters.

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